Ellas son astrónomas. Amaya Moro

Amaya Moro Martín tiene 35 años y tiene un contrato Ramón y Cajal en el Centro de Astrobiología de Madrid (CAB), además de Investigador visitante de la Universidad de Princeton. Su area de estudio son los sistemas planetarios extra-solares, y entre sus aficiones destaca viajar, la fotografía y el senderismo.
¿Cuándo y por qué decidiste dedicarte a la astronomía?
Viene de muy atrás. Es posible que en parte fuera influencia de la serie “Cosmos” de Carl Sagan; recuerdo que a los 12 años fui a un campamento de verano y el tesoro que me llevé (mi objeto transicional) fue el libro de Cosmos. Pero lo mas importante ha sido sin duda la curiosidad científica que siempre me ha transmitido mi padre. Recuerdo vivamente ir a la escuela en segundo de EGB (a los 7 años) sintiendome orgullosa porque mi papá ¡me acababa de explicar que era una molecula de agua! En mi camino al instituto siempre miraba de reojo en el escaparate de una óptica un pequeño telescopio. Allí estuvo durante años. Sin embargo, cuando tuve el dinero para comprarlo, decidí invertirlo en una bici de montaña. Nunca fui astrónoma aficionada. Lo que me fascinaba no era mirar a través de un telescopio chiquito, sino enteder qué era una estrella, un planeta, una galaxia…y para eso había que estudiar física.
¿Piensas que las mujeres están infra-representadas en tu institución?
Mi primera reacción sería decir “no” porque uno se acaba acostumbrando y toma como natural una situación que en realidad está completamente desequilibrada. Te invitan a dar una charla a una conferencia, asistes al resto de las ponencias, inteaccionas con tus colegas, todo te resulta natural, y de repente te das cuenta que, excepto tú, las ponencias orales las han dado solo hombres. A nivel de anécdota os contaré que en el último panel de evaluación en el que participé eramos 8 evaluadores. Al ver que dos de ellos éramos mujeres, pensé que el porcentaje íba mejorando. En la ironía de las cosas al poco me dí cuenta que la otra mujer ¡había desarrollado toda su carrera investigadora como hombre! Cuando pienso en las personas de mi generación que que han dejado la astronomía (o se lo están planteando) me doy cuenta que son todas mujeres. Cuando pienso en cuántas profesoras hay en los departamentos de astronomía de las universidades en las que he trabajado, me doy cuenta que no solo son muy pocas, sino que además todas ellas están casadas con astrónomos. Sí, estamos infra-representadas, y la diferencia es más acusada a medida que se sube en la escala científica. Tengo la esperanza que las cosas mejoren en futuras generaciones. Pero hay actitudes que demuestran que hay reticencia en el sistema a que las cosas cambien, como las declaraciones del anterior presidente de la Universidad de Harvard, Larry Summers, quien aseguraba que las diferencias innatas entre hombres y mujeres son una causa por la cual hay muy pocas mujeres en los escalones más altos de la escala científica. A pesar de que éstas declaraciones provocaron una ola de protestas y críticas, Larry Summers fue promovido por la administración de Obama al cargo de director del National Economic Council de la Casa Blanca
¿Cómo ha influido el hecho de ser mujer en tu carrera científica hasta la fecha?
No lo sé. Es una pregunta muy difícil porque no he hecho el experimento de control (llevar una vida científica como hombre). De lo que sí estoy segura es que hubera sido muy diferente si hubiera decidido tener hijos durante estos años.
¿Crees que esta área de la ciencia es especialmente difícil a la hora de conciliar vida profesional y laboral?
No puedo juzgar sobre las condiciones en otras áreas de la ciencia, pero mi impresión es que la investigación en general es muy sacrificada. En mi caso, al no tener responsabilidades familiares, la jornada laboral se alarga indefinidamente y se pasan largos periodos de tiempo fuera de casa (ya sean conferencias o estancias en centros extranjeros). Mi carrera científica se ha desarrollado en EEUU y allí se anima a los investigadores que se están formando a cambiar cada pocos años de centro. Esto permite que los centros de investigación disfruten siempre de un flujo de gente e ideas nuevas que supone un gran beneficio intelectual, pero la otra cara de la moneda es que este nomadismo es muy dificil de reconciliar con la vida familiar, en particular si los dos quieren mantener una carrera profesional.
¿Cómo imaginas tu futuro profesional? ¿Dónde te ves?
Trabajo en un campo fascinante, tanto desde el punto de vista científico (por los retos que plantea) como desde el punto de vista humano. ¿Quién no se ha preguntado si existen otros sistemas planetarios con características similares al sistema solar que podrían albergar vida? En el futuro me gustaría seguir trabajando en este campo y ser testigo de la revolución que supundrán los nuevos observatorios que se están desarrolando. Me gustaría pensar que el Gobierno no sólo no va a reducir sino que va a incrementar su inversión en investigación básica (es decir, aquella que no está necesariamente orientada a la industría). Se ha hecho un esfuerzo muy grande en recuperar a gente que trabajaba en el extranjero mediante los programas Ramón y Cajal y sería una pena que estos investigadores se sintieran obligados a volver a irse para continuar su labor científica. La investigación no precisa de medidas drásticas puntuales sino de una apoyo sostenido y coherente.
¿Qué consejo daría a aquellas jóvenes que quieran dedicarse a esta profesión?
Esta es una profesión en la que es un verdadero privilegio trabajar. Yo les recomendaría que nunca minusvaloren su capacidad y que mantengan la mente abierta a los cambios y las nuevas oportunidades.





















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