El organista que descubrió Urano
Overtura (prestissimo “Uranus”)

Bristol, Inglaterra, Viernes Santo de 1782. Como cada Semana Santa y ante un público selecto, se va a representar el Mesías de Handel. Dirige la orquesta y coro el experimentado y prestigioso organista de la Capilla Octogonal de Bath, reconocido compositor, y un gran conocedor de la obra de Handel. El éxito está garantizado. Pero algo imprevisto ocurre. El director agita la batuta con inusitada rapidez, parece impaciente por acabar la representación. Los músicos apenas pueden seguirle. Duetos y coros son suprimidos de la obra con gran enfado por parte de la audiencia, y la orquesta entra en un auténtico caos. Al finalizar tan desastrosa interpretación, el afamado director abandona apresuradamente el escenario, no por miedo al linchamiento, sino para partir apuradamente hacia Windsor, donde le espera la Corte Soberana inglesa. El motivo es la adjudicación en nombre del rey Jorge III de una pensión vitalicia que le permitirá por fin cumplir su sueño: vivir de su otra gran pasión, la astronomía. El nombre de este músico-astrónomo, Friedrich William Herschel; y la causa de este premio, haber descubierto el planeta Urano.
Pero ¿qué hace que este hombre de cuarenta y cuatro años, de origen alemán, y por cuya sangre corre la música a borbotones (su padre, un hermano y cinco de sus sobrinos eran músicos profesionales), decida abandonar su profesión para dedicarse de lleno a la astronomía?
Primer movimiento (allegro “appassionato”)

En 1755, con 17 años de edad, el joven e inquieto Herschel llega a Inglaterra huyendo de la Guerra de los Siete Años. Gracias a su excelente formación musical (era un magnífico interprete de oboe y violín) logra acceder al puesto de organista oficial de la Capilla Octogonal en la musicalmente vibrante ciudad de Bath. Allí desarrolla toda su labor musical: toca el órgano, realiza conciertos de cámara, da clases de música, dirige un coro, compone multitud de piezas, y comienza a dirigir sus primeros oratorios. No hay ninguna referencia a la astronomía durante estos años, pero un 19 de abril de 1773, William escribe en su memorando, habitualmente plagado de fechas de conciertos y clases de música, lo siguiente:
10 de Mayo – Compré un libro de astronomía y uno de tablas astronómicas.
24 de Mayo – Compré una lente de 10 pies de focal
1 de Junio – Compré varios prismáticos y tubos de plomo.[…]
¿A que se debió este súbito interés por la astronomía? Quizá “La astronomía explicada bajo las leyes de Newton” de James Ferguson (el libro que menciona), quizá un pequeño refractor que cayo en sus manos. El caso es que desde aquel 19 de abril, el organista de Bath se entregó apasionadamente a su nueva afición, que con el tiempo le convertiría en uno de los astrónomos fundamentales de la historia.
Segundo Movimiento (dueto “fratellissima”)
En su primer acercamiento a la observación nocturna William quedó defraudado por los pequeños refractores, así que decide construirse su propio reflector. Dedica interminables horas experimentando aleaciones, técnicas de pulido, configuración de los espejos, etc. Durante el día, músico profesional; durante la tarde, constructor de telescopios con la ayuda de su hermano Alexander, y sobre todo de su hermana pequeña Caroline Herschel, a la que William había “rescatado” de su Alemania natal. Caroline se convirtió en su mano derecha, tanto como amanuense de las largas y sistemáticas observaciones nocturnas, como en la construcción de su siguiente telescopio, un reflector de seis metros de focal y espejo de treinta centímetros (a la larga Caroline se desató como una autentica astrónoma, pero esa es otra historia).
Tercer Movimiento (vivace “ostinato”)

Caroline recuerda en su diario cómo William transformó su casa en un taller para la construcción de este telescopio, incluso contrató trabajadores de su propio bolsillo. Era normal encontrarse una habitación llena de ebanistas trabajando en la montura, o un dormitorio ocupado por una pulidora, así como planos y lentes repartidos por doquier. Era tremenda la actividad que rodeaba la casa de los Herschel, y a la que William se entregaba de manera obsesiva y casi enfermiza. Caroline tenía que introducir el alimento en la boca de su hermano para evitar que enfermara mientras este no dejaba de trabajar. La astronomía iba desplazando a la música en la cabeza de William, ¡incluso terminaba hablando de estrellas en sus clases de música! Poco a poco, comenzó a ser objeto de mofa entre la clase musical de Bath. Pero los esfuerzos dan sus frutos.
Cuarto Movimiento (adagio “scoperta”)

El 13 de marzo de 1787, mientras realizaba un muestreo de estrellas brillantes, William se topó con “una curiosa estrella nebulosa o quizá un cometa”. Acababa de descubrir el por entonces séptimo planeta del Sistema Solar, al que originalmente bautizó como Georgium Sidus (estrella de Jorge), en honor del, por entonces aún cuerdo, rey Jorge III. Se acabó tener que vivir de la música, y más cuando en 1786 se casó con una viuda acaudalada. A partir de este momento la leyenda del músico astrónomo no dejo de crecer. A Herschel le debemos formidables avances astronómicos en la naturaleza de la Vía Láctea, de las nebulosas, descubrimientos de satélites, el movimiento del Sol, la radiación infrarroja y un largo etcétera.
Movimiento Final (Réquiem)
Su pasión le llevó a plantear la construcción de un telescopio de 12 metros de focal y 120cm de apertura, pero el esfuerzo que supuso la construcción de este titán le provoco un ataque por agotamiento del que su cuerpo nunca se recuperaría. En 1819, ya bastante enfermo, escribe la que sería la última misiva a su hermana que demuestra que su mente siguió obsesionada con el cosmos hasta sus últimos días:
“Lina. Hay un gran cometa. Quiero que me asistas[..] Si vienes pronto, tendremos tiempo de preparar los mapas y telescopios. Conozco su posición[…]– tiene una larga cola -.”
William Herschel moriría pocos años después. Su hermana le sobrevivió 26 años más.
AUTOR >> Emilio J. García (IAA-CSIC)
Créditos
Saber más




















delicious
digg
Google











